JFK ★★★★★

Dirección: Oliver Stone
Guion: Oliver Stone, Zachary Sklar (sobre el libro de Jim Garrison)
Intérpretes: Kevin Costner, Tommy Lee Jones, Gary Oldman, Joe Pesci, Kevin Bacon, Donald Sutherland, Jack Lemmon, Sissy Spacek, Michael Rooker, Jay O. Sanders, Wayne Knight, Laurie Metcalf, Gary Grubbs, Ed Asner, Brian Doyle-Murray, John Candy, Walter Matthau, Beata Pozniak, Vincent D’Onofrio, Pruitt Taylor Vince, Lolita Davidovich, Dale Dye, Ron Rifkin, Frank Whaley, Sean Stone, Tomas Milian, Bob Gunton, Sally Kirkland

Durante demasiado tiempo el cine de procedencia estadounidense ha estado aherrojado por un salvaje, cerril, academicismo que durante demasiado tiempo la crítica mundial ha denominado cine «clásico». Afortunadamente para el cine todo cambió en los años setenta, con la desaparición de los últimos cineastas de aquella estirpe, y con el cambio de paradigma y los nuevos autores, que dieron la puntilla a los estudios de Hollywood, o lo que quedaba de ellos. Así las cosas, el llamado cine clásico desapareció en pocos años, y fue reemplazado por la verdadera búsqueda, en EEUU, de lo que el cine es, y puede ser, o continuar siendo, un contador de historias, pero quizá no del modo en que se estaba haciendo, sino empleando para contar la historia una narrativa y una estilística diametralmente opuestas al cine de los años cuarenta y cincuenta. Es imposible que una película como ‘JFK’ hubiese surgido del seno del cine de su país en aquellas décadas, y en realidad surgió cuando podía hacerlo, y cuando el cine se había convertido en otra cosa, y el montaje, la fotografía y la narrativa en general se habían hecho adultos y capaces de construir un filme de este calibre, aparecido en 1991 y desde entonces una verdadera cúspide no ya del cine político o del suspense, sino del cine como soporte de una posición frente a la vida.

John Fitzgerald Kennedy, trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, bajo circunstancias como poco sospechosas. El magnicidio fue atribuido a un tirador solitario, un tal Lee Harvey Oswald, y el caso fue rápidamente cerrado como consecuencia del arrebato de un loco. Pero algunos cuestionaron la versión oficial. Uno de ellos, el fiscal del distrito de Nueva Orleans, Jim Garrison, que socavó la eficacia y los intereses de la comisión Warren, y fue el primero en proponer la idea de una conspiración que desembocaba en un golpe de estado de facto. Oliver Stone, uno de los realizadores más interesantes (aunque por desgracia también uno de los más irregulares) toma esta premisa histórica, y ayudado en labores de adaptación del libro de Garrison por Zachary Sklar, y organiza uno de los filmes más críticos y convulsos respecto al gobierno y el poder omnímodo de Estados Unidos, respecto a los servicios secretos y a las guerras sucias de los estados más predominantes del mundo. Creador y escritor febril, Stone se enfrentó a la que probablemente es el proyecto más complicado de su carrera con una convicción casi suicida, que quizá fue posible por los dos óscares casi seguidos como mejor director.

Stone convierte al fiscal Jim Garrison (interpretado con gran solidez por Kevin Costner, en el que es fácilmente uno de los mejores trabajos de su carrera, pues consigue aunar una gran humanidad con una clase y una presencia que no se le han visto en otras películas) en una suerte de cruzado, de último hombre honesto de una Camelot (EEUU) en ruinas, enfrentando casi en solitario a una maquinaria de guerra y propagandística que elimina a líderes problemáticos e impone la dictadura de una falsa democracia dominada por imperativos militaristas. De ello deduce Stone 189 minutos (206 en la última versión para Blu-ray) absolutamente apasionantes, pasmosamente certeros, y con una construcción dramática, literaria y finalmente cinematográfica que alcanza momentos de grandísima elevación, hasta convertirla en una de las más grandes películas, históricamente, jamás hechas en EEUU, pues no tiene rival dentro de su clase en ninguna película de marco político o especulativo, tampoco en películas enmarcadas en una investigación criminal o judicial, y en cuanto a los resortes del suspense y de la tensión dramáticas habría que retrotraerse a las grandes figuras cinematográficas de ese país y preguntarse seriamente si alguno de sus adalides logró alguna vez algo parecido. Porque además, se trata de una complejísima película en cuanto a su realización y su aspecto más conceptual.

Muchas de las técnicas y soluciones visuales de este filme incomparable ya habían sido ensayadas por Stone en la brillante aunque algo vacua psicodelia de ‘The Doors’, en el realismo extremo de ‘Salvador’, en la mirada poética, melancólica, de ‘Platoon’, en la crítica al sistema de ‘Born on the Fourth of July’. Superposiciones de planos, animaciones, fotografía en blanco y negro, planos quemados de luz, montaje de planos estáticos, o montaje musical o sinfónico, o montaje sincopado (nunca montaje ideológico, por cierto)… en suma un collage visual y estilístico que por alguna alquimia cristaliza, sin chirriar en ningún momento ni en un pequeño atisbo, en la materia de la que está hecho este ‘JFK’, verdadero compendio, amalgama, de las más diversas técnicas fotográficas y de montaje de la que se sirve Stone no para dar su punto de vista sobre el asesinato más famoso del siglo XX, ni tampoco para demostrar ningún hecho, sino para establecer la necesidad de cuestionar cualquier versión oficial, para elevar la paranoia y la duda a nivel de sustancia dramática y narrativa. ‘JFK’ no da respuestas, sólo inspira a aquel a quien la ve a que se haga todas las preguntas posibles, a que no calle ante las injusticias y a que no le tenga miedo a un poder que es quien debería tenerle miedo al pueblo.

Cuenta ‘JFK’ con uno de los repartos más impresionantes de las últimas décadas. Y no son rostros llamados a hacer simples apariciones estelares, sino que todos y cada uno de ellos está sencillamente formidable: a Kevin Costner se le unen Sissy Spacek, un extraordinario Joe Pesci, un imperial Tommy Lee Jones, un pasmoso John Candy, Gary Oldman, Kevin Bacon, Donald Sutherland, Jack Lemmon, Walter Matthau, Michael Rooker, Laurie Metcalf, Wayne Knight, Ed Asner… Todos ellos entregadísimos y haciendo uno de los mejores papeles de su vida, por muy breve que sea, para apoyar a Stone en su cruzada personal, en su lucha por evidenciar, cinematográficamente, las graves carencias de las conclusiones de la comisión Warren, y por hacer una película denuncia en la que lo que se denuncia es la pasividad del pueblo a la hora de aceptar la tiranía encubierta de muchas democracias.

Es, en ese sentido, y en unos cuantos más, un filme aterrador. Pocas veces hemos sentido en cine una amenaza tan enorme y una tensión tan insoportable como la de muchos tramos de este filme, que es, digámoslo ya de una vez, la obra maestra de la carrera de Oliver Stone, en la que quizá imbuido de la importancia de aquello que está contando, lleva su estilo y su manera de hacer las cosas hasta una autoexigencia y una solidez conceptual que no se ha vuelto a dar en su cine. Con una fotografía fabulosa de Robert Richardson, con uno de los mejores montajes de la historia del cine obra de Pietro Scalia y Joe Hutshing (y el mismo Stone, sin acreditar), con una imponente, melancólica pero inspiradora música de John Williams, con un diseño de producción absolutamente fabuloso y un sonido de primerísimo nivel narrativo, estamos, de nuevo, ante una de esas raras películas a las que puede aplicárseles la palabra perfección a pesar de que había muchas posibilidades de que tal cosa no sucediera.

Pero principalmente es un film enormemente emocionante, casi cine-música en su estructura y en su lógica interna, perfectamente construido en su crescendo hasta el largo bloque final del juicio de Jim Garrison al pérfido Clay Shaw (imposible decidirse si Joe Pesci o Tommy Lee Jones realizan el papel más increíble de la película), que es casi un juicio al gobierno de EEUU y a su política exterior, en el que Stone echa el resto y alcanza momentos de verdadera abstracción fílmica. Y aún haría este director algunas películas notables e interesantes, pero nunca nada como esta cima del cine estadounidense de todos los tiempos.

Puntuación final: 10

5 comentarios sobre “JFK ★★★★★

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