The Wire ★★★★★

Año de emisión: 2002-2008
Creador: David Simon
Intérpretes: Dominic West, Lance Reddick, Sonja Sohn, Clarke Peters, Aidan Gillen, Wendell Pierce, Andre Royo, Idris Elba, Michael Kenneth Williams, Domenick Lombardozzi, Seth Gilliam, J.D. Williams, Jim True-Frost, Wood Harris, John Doman, Deirdre Lovejoy, Delaney Williams, Jamie Hector, Robert Wisdom, Frankie Faison, Corey Parker Robinson, Chad Coleman, Chris Bauer, Amy Ryan, Isiah Whitlock Jr., Felicia Pearson, Robert F. Chew, Gbenga Akinnagbe, Tristan Wilds, Jermaine Crawford, Julito McCullum, Maestro Harrell, Larry Gilliard Jr., Pablo Schreiber, James Ransone, Anwan Glover, Tray Chaney, Michael Kostroff, Clark Johnson, Michael B. Jordan

Durante algunos años la HBO (algo así como la Arcadia televisiva) nos lo puso muy difícil para decidir cuál de las series que tenían en antena era la mejor (la más original y poderosa), y probablemente la más importante de todos los tiempos. Son años en los que se emitieron ‘The Sopranos’, ‘Six Feet Under’, ‘Deadwood’…y ‘The Wire’, que era la que parecía la hermana pequeña de todas ellas, desde luego la menos conocida y la que menos impacto tuvo a nivel mediático y en número de espectadores en todo el mundo, y sin embargo fue la que se quedó en la memoria de muchos y la que poseía un mayor número de admiradores irredentos, hasta el punto de que los sucesivos anuncios de su cancelación (por el bajo rendimiento comercial) tuvieron como respuesta un aluvión de cartas y de peticiones anónimas y públicas de que tal cosa no sucediera, y que permitieran a esta creación sobrevivir hasta el final de su historia, en la quinta y última temporada, algo que se consiguió seis años después de su inicio. Y es que quizá con ‘The Wire’ en el género policiaco sucede igual que con ‘Deadwood’ en el western: son caminos muy trillados que nadie esperaba que pudieran revitalizar de semejante manera, y son historias demasiado sombrías y realistas como para atraer a una gran masa de espectadores.

Desde luego esto lo tenía claro su máximo responsable, David Simon, antiguo periodista de The Baltimore Sun, que se conoce las calles y la fauna de Baltimore de manera inmejorable y que con el apoyo de la cadena se lanzó a esta apasionante radiografía de la ciudad (que es el verdadero personaje central de la serie), con el objetivo de hablar de la violencia de sus calles, de la corrupción sistémica de sus clases dirigentes y de la policía, del desamparo que allí viven los desposeídos y los marginados, hasta el punto de erigirse en la oveja negra de las tres hermanas, los tres emplazamientos cardinales que conforma junto a New York City y Washington D. C., a pesar de que en realidad está hablando de Estados Unidos por entero (de igual forma que ‘The Sopranos’ no se limita sólo a hablar de New Jersey) y de la verdadera situación social de sus grandes ciudades, del enorme problema del narcotráfico pero también de la inhumanidad con la que se trata a los delincuentes y de su terrible extracción social, de las fallas del sistema judicial y político, de la responsabilidad de los medios de comunicación y del abandono del sistema educativo.

Y en ese marco incomparable, que es el de la decadente sociedad occidental de principios del siglo XXI, Simon y su magnífico equipo de colaboradores sitúan a decenas, casi un centenar de personajes, en lo que pareciera un simple policiaco más de polis y delincuentes, pero que poco a poco se va mostrando tal cual es: un gigantesco, absorbente e inabarcable mosaico de rostros en los que cabe el menor cliché, en el que el realismo más exacerbado se adueña de la pantalla, y en el que no existe la mínima concesión al espectáculo o el frenesí, a la época o a lo peliculero, sino a la indagación de unas vidas confrontadas con la más cruda de las realidades. Así, obtendremos varios grupos humanos homogéneos que se irán mezclando y contaminando entre sí –la policía (y dentro de estos los de narcóticos o los de homicidios, luego las jerarquías entre altos mandos y simples investigadores), los traficantes (y dentro de estos los simples peones, los mandos intermedios, así como los grandes capos), los yonquis, los los trabajadores del área portuaria (de nuevo jerarquizados), los políticos, los profesores, los periodistas, los fiscales y abogados, los jueces, los testigos…– todo ello narrado con un despojamiento formal absoluto, sin música extradiegética (la música que en ficción escucha el espectador pero no los personajes), casi como si de un reportaje callejero se tratara.

Huelga decir que en ese extenso reparto de polis, investigadores, fiscales, capos, matones, yonquis y demás fauna está intepretado por un grupo de actores excelso y en estado de gracia, capaces de crear personajes tan fundamentales de la historia de la televisión como el honrado pero borracho y putero policía Jimmy McNnulty (Dominic West en el papel de su vida), el genial y despiadado estratega Stringer Bell (imperial Idris Elba), el conmovedor y astuto yonqui Bubbles (superlativo Andre Royo), o el matón homosexual y temible Omar Little (indescriptible Michael Kenneth-Williams), entre muchos otros, para una primera temporada en la que por primera vez la policía pone bajo escucha a los traficantes de color de los barrios bajos (the projects), de la ciudad, una segunda (quizá la más impresionante y dolorosa de las tres) en la que la trama se amplía a los puertos de Baltimore en los que suceden toda clase de corrupciones, la tercera temporada más centrada en diseccionar el cuerpo de policía y sus tejemanejes pero también sus grandes esfuerzos humanos así como la política en el ayuntamiento de la ciudad (y que engloba también los espacios narrativos de las otras dos temporadas), una cuarta dedicada al sistema educativo y a la violencia que rodea a los chavales de los barrios bajos (y que engloba también espacios de las otras temporadas), y una temporada final con los medios de comunicación, especialmente el Baltimore Sun, como eje argumental y por supuesto abarcando los otros espacios, en una expansión continua de una serie irrepetible.

Va a ser muy difícil que esto pueda ser superado, al menos dentro de su clase, pues no es posible capturar mayor realismo y a su vez mayor emoción, con una galería de personajes tan inolvidables y tan bien engarzados entre sí. Con ‘The Wire’ uno tiene la sensación de estar asistiendo a una cima, como con ‘Los Soprano’, y a que es la mejor serie jamás creada, junto a la serie de David Chase. Pocas veces hemos asistido en una pantalla al desarrollo del destino de unos personajes tan terribles y al mismo tiempo hermosos como estos, pues Simon al final acaba creando casi una mitología: la de los desamparados y los que conocen las calles de las ciudades más sórdidas, donde palpita una vida muy difícil de describir.

Puntuación final: 10

2 comentarios sobre “The Wire ★★★★★

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