Red Dead Redemption II

*Elijo este título para dejar por escrito una crítica a pesar de que los videojuegos son un soporte narrativo de muy escaso vuelo, y muy dependientes del cine. Aún así, este y otro del que voy a escribir una crítica, poseen algunos grandes valores narrativos, tal como se verá a continuación, que merecen la pena reseñarse, a pesar de que no voy a poner estrellas ni puntuación final.

Año de lanzamiento: 2018

Dentro del proceloso, hipertrofiado, autocomplaciente, abigarrado, artificial y artificioso mundo de los videojuegos, parecía imposible que ninguna compañía importante no se propusiera enmarcar uno de sus títulos en el llamado «salvaje oeste americano», ya que por sus características, por lo trepidante de ese mundo y sus personajes, se le supone propicio para crear un mundo gráfico y de aventuras óptimo para convertirse en un gran título. En realidad el Western estadounidense, el cinematográfico, denominado de forma pedante y meliflua por algunos como «el género de géneros», no es un género cinematográfico en absoluto, sino que pertenece al género Histórico, mientras que el verdadero Western no es solamente estadounidense, sino universal, y puede hacerse en España, China o Madagascar… pero eso es tema para otro debate. Sea como fuere, ya se plantearon algunos «westerns» en el formato videojuego desde los años noventa, y puede que antes, pero todo cambió cuando Rockstar produjo, en 2010, ‘Red Dead Redemption’, que a muchos nos maravilló porque por primera vez un juego de mundo abierto hacía justicia a ese universo y con unos personajes y una calidad gráfica superlativa. Y como no podía ser de otra manera, ocho años después llegó la segunda parte, ‘Red Dead Redemption II’, que deja al otro pequeño y que nos convence, a muchos, de que no se puede hacer mejor en ningún aspecto.

Contaba el primer Red Dead la historia, y nos hacía tomar el control, de John Marston, un individuo peligroso y taciturno que había pertenecido a una de las bandas criminales más famosas de su tiempo, pero que llegado el momento decidió abandonarla, para su desgracia, porque debido a esa decisión terminaba medio muerto y forzado, después, por el gobierno de Estados Unidos, a colaborar con ellos para detener a los últimos miembros de esa banda y a realizar todo tipo de actos (aún más deleznables que cuando era un delincuente «oficial») con tal de obtener el perdón y poder volver con su mujer y su hijo. Se trataba de un juego de mundo abierto con una historia principal y muchas secundarias gracias al cual accedíamos a las Montañas Rocosas o al México más terrible, y ya muchos nos sentimos atrapados por esa trama y ese estilo de juego sin tregua, en el que no cabían más tiroteos, más acción, más cabalgadas y más locura. Pero hace tres años, con el segundo, el asombro ha sido cien veces mayor, no solamente porque a nivel gráfico se percibe el enorme avance técnico, sino porque todas las virtudes escenográficas, de diseño, de rigor histórico, de acción sin límites, se han visto ampliamente superadas, y sobre todo porque la historia que nos cuenta el juego, y el universo en el que se mueve, es mucho más rico, variado, convincente y persuasivo. No creo exagerar si digo que el ‘Red Dead Redemption II’ es un hito insuperable, la certificación de la adultez en el soporte de los videojuegos…

Lógicamente, para levantar y hacer posible esta gigantesca creación, la producción y el esfuerzo han sido inmensos: siete años de desarrollo en los que han intervenido más de mil programadores, un guión de unas dos mil páginas para abarcar todas las tramas secundarias además de la principal, la captura de movimiento con actores reales ha supuesto dos mil doscientos días de rodaje con mil doscientos intérpretes, trescientas mil animaciones complejas… un desembolso de varios cientos de millones de dólares. El resultado es un absoluto prodigio técnico que incluso a los que no participan de este negocio ni les interesa los videojuegos ha de dejar asombrados. Con ‘Red Dead Redemption II’ accedemos a un mundo enorme, que engloba y amplía el de la primera parte y propone una aventura sin límites, de un realismo, de una verosimilitud física, que deja literalmente sin palabras. Nunca como aquí hemos podido zambullirnos en el mundo del Salvaje Oeste con tal profusión de detalles, con tal riqueza de caracteres. Esto no es una «película interactiva». Esto es otra cosa. Es una máquina del tiempo con la que largarnos a los albores de Estados Unidos y disfrutar de la vida salvaje. Esto es la vida salvaje, en la que podremos vivir en los numerosos pueblos o bien en la naturaleza, cazando y arrancando la piel a los animales para vender sus piezas o alimentarnos de ellas…

En realidad, este título cuenta una historia previa a la del primer juego. John Marston es aquí casi un chaval, y jamás jugaremos con él, sino con Arthur Morgan, la mano derecha de Dutch Van Der Linde, y todo comenzará tras un atraco fallido y la huida de una importante ciudad del sur de todo el grupo de forajidos, quizá los últimos de su especie, que se ven forzados a sobrevivir al límite, acampando siempre a las afueras de alguna ciudad y buscando dar el golpe con el que por fin retirarse. Dutch es el líder y el tirano en la sombra, pero el amplio grupo de forajidos es en realidad un nutrido mosaico de personajes, de alrededor de tres docenas de caracteres muy bien definidos, entre los que se van a ir formando alianzas, en los que la desconfianza y la traición, pero también la lealtad y la fraternidad, van a coexistir. En ‘Red Dead Redemption II’ se lleva a cabo una defensa de la libertad a cualquier precio, y del coste esencial que eso conlleva. Seremos testigos de cómo la banda se va degradando, descomponiendo, de cómo la lealtad comienza a resquebrajarse, de cómo el líder adquiere delirios de grandeza, y de cómo nuestro personaje jugador, Arthur Morgan, termina desengañado de una vida de violencia, miseria y sordidez. ¿Algún juego ha hecho esto alguna vez?

Otras críticas de este juego probablemente se centren en su jugabilidad, en su capacidad adictiva, en sus gráficos o en su desarrollo y diseño. Eso es como si en una película se analizara la granulidad de la imagen, la profundidad de campo y la colorimetría. Esta maravilla, verdadera joya de la historia de los videojuegos, se merece algo más, porque en ella por primera vez tenemos personajes con una encarnadura importante, y sentimos en ellos el paso del tiempo y el peso de sus decisiones. El siguiente paso es, simplemente, la realidad virtual. Pero hasta que llegue ese paso, cuando quiera que sea, podremos jugar a este juego una y otra vez y volver a sentirnos como en casa, despertando en el campamento de forajidos al amanecer y sintiendo que formamos parte de un mundo tan vivo como el nuestro.

5 comentarios sobre “Red Dead Redemption II

  1. Siempre cuando leo tus opiniones de videojuegos, (por supuesto que las aprecio y respeto), siento más temprano que tarde que son un poco precipitadas, algo muy contrario a lo que me pasa cuando te leo hablar sobre Cine o Literatura, porque sé bien que tenés muchas cosas que decir que parten de ideas que de seguro has aunado y desarrollado con el paso del tiempo a través de consumir muchísimo esas dos artes, pero además tenes múltiples listas, artículos, reflexiones y una cuantiosa cantidad de cosas que has aportado en tu página, algo que para con los videojuegos no ví a ese nivel, por ende también pienso que tal vez yo sea el precipitado y desconozca cúantos juegos has probado y por qué esa conclusión tan rotunda que parece casi general (Salvo por RDR y TLOU) de que el mundo de los videojuegos es proceloso, hipertrofiado, autocomplaciente y artificioso me termine pareciendo un poco precipitada. En lo que sí estoy de acuerdo es que no se debe afirmar con tanta facilidad que los videojuegos son un arte, que además, lejos estaría yo de decir qué es o no arte.

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    1. Me impresiona a veces lo mal que puedo expresarme, a lo último lo que quería decir es que el mundo de los videojuegos definido como «proceloso, hipertrofiado, autocomplaciente» me parece un poco demasiado, es como meter todos aquellos videojuegos de recoger moneditas o sólo de pegar tiros en la misma bolsa que todos los demás que sí tienen más que ofrecer.

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