Gangs of New York ★★★★★

Dirección: Martin Scorsese
Guion: Jay Cocks, Steven Zaillian, Kenneth Lonergan
Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Leonardo DiCaprio, Cameron Díaz, Jim Broadbent, John C. Reilly, Henry Thomas, Brendan Gleeson, Liam Neeson, Stephen Graham, Gary Lewis, Cara Seymour, David Hemmings, Larry Gilliard Jr., Eddie Marsan, Alec McCowen, Roger Ashton-Griffiths, Michael Byrne, John Sessions, Lucy Davenport, Barbara Bouchet

Dentro de la filmografía de los directores más importantes siempre existen varias clases de películas: la película maldita, la película revelación, el gran fracaso, la incomprendida… y también la que nadie sabe qué hacer con ella, la extraña o la que a priori parece tener poco que ver con la trayectoria anterior del cineasta en cuestión. ‘Gangs of New York’, estrenada en 2002, ostenta ese último dentro del corpus de Martin Scorsese, un realizador que para entonces ya gozaba de un enorme prestigio y de la aceptación, por parte de la crítica, la cinefilia y el espectador común, de su enorme importancia en el seno del cine estadounidense con sesenta años cumplidos. Sin embargo la aparición de esta su decimoséptima realización (si no contamos documentales ni otros trabajos cortos de ficción) sorprendió a todo el mundo y constituyó uno de los temas más polémicos de aquel año, ya que muchos, entre ellos seguidores de Scorsese, repudiaron la película como un ejercicio elefantiásico y egomaníaco, impropio del director de ‘Goodfellas’ o ‘The Age of Innocence’, como un filme épico y grandilocuente en el peor sentido, que nada tenía que ver con su estilo, y al que se le veían las costuras por todas partes.

Sin embargo Scorsese también es uno de esos cineastas que empujan el cine hacia el futuro (sin dejar de mirar al pasado) y cuyos trabajos, los más audaces de entre ellos, empiezan a entenderse, empiezan a tener mayor solidez y a ser más formidables diez o quince o veinte años más tarde. Mientras que con filmes como ‘Raging Bull (1980), ‘Goodfellas’ (1990) o ‘Wolf of Wall Street’ (2013) la mayoría supo ver enseguida los grandes valores narrativos que atesoraban, ha habido que esperar unos cuantos años para valorar filmes tan magníficos como ‘The King of Comedy’ (1982), ‘The Color of Money’ (1986), ‘Bringing Out the Dead’ (1999), o este grandioso, furibundo, sanguinario, casi poético y tremendamente temerario ‘Gangs of New York’, que por razones rotundamente objetivas se encuentra entre lo más formidable que jamás ha dirigido el cineasta italoamericano, y que en su estrategia narrativa y su trasfondo conceptual se encuadra a la perfección en el heterodoxo relato que este autor lleva realizando de la historia de Estados Unidos desde la trastienda de su lado más tenebroso y desde el acercamiento a algunas de sus figuras e iconos más terribles, contradictorios y compulsivos. En ese sentido, este ‘Gangs’ supone una pieza más dentro de ese relato que comenzó con ‘Who’s That Knocking at my Door’ (1967), ‘Mean Streets’ (1973), ‘New York, New York’ (1977), las ya nombradas ‘Goodfellas’ (1990) y ‘The Age of Innocence’ (1993), además de ‘Casino’ (1995).

Lo hace adaptando un material previo escrito por Herber Ashbury en 1927: el libro de no ficción ‘The Gangs of New York: An Informal History of the Underworld’, y ya a finales de los años setenta compró los derechos para llevarlo al cine. Decir que tardó veintitantos años en conseguirlo no es del todo acertado (no suele serlo en estos casos), porque directores de su talla suelen tener muchos proyectos abiertos, pero sí puede ser más acertado afirmar que en cuanto dieron luz verde el proyecto se convirtió en uno de los mas ambiciosos y complejos de su vida, tanto por la enorme producción y logística requeridas, como por todo aquello que quería contar y reflejar en la obra. El rodaje fue sorprendentemente corto para algo de esta magnitud (4 meses), pero la postproducción se alargó durante casi dos años, con enormes presiones por parte de Harvey Weinstein para acortar un metraje que Scorsese tenía previsto rozara las cuatro horas y que finalmente se quedó en ciento sesenta y siete minutos, lo que alentó la leyenda (infundada) de que Weinstein había metido la mano en el montaje final. Lo que realmente sucedió es que Scorsese no pudo introducir en la película todo lo que él habría querido, pero el montaje es suyo, tal como declaró en su estreno: “este es el montaje del director de la película”.

Se impone, por tanto, valorar lo que hay en la pantalla, no lo que pudo haber sido, o lo que se supone que sucedió en la sala de montaje. Y valorar lo que hay en pantalla se ha hecho, desgraciadamente, en pocas ocasiones, y esperamos que esta sea una de ellas.

Gran fresco histórico de la sociedad neoyorquina (tanto en sus bajos fondos como en los barrios de clase alta) de mediados del siglo XIX, que cuenta la historia de venganza de Amsterdam Vallon (Leonard DiCaprio contra el temido cacique local William Cutting (Daniel Day-Lewis), llamado Bill ‘The Butcher’ (‘El carnicero’), basado en el personaje histórico William Poole, un personaje de cariz casi mefistofélico, casi se diría el rey de los bajos fondos de New York con sede en los míticos Five Points, uno de los barrios más peligrosos de todo EEUU en aquel momento. La historia comienza, precisamente, con la batalla entre los llamados nativos contra los inmigrantes de mayoría irlandesa aunque también italiana y de otras zonas de Europa… ambos bandos con sus respectivos clanes, como si se enfrentaran no en una floreciente nación, sino en el medievo, en el que resulta muerto el padre de Amsterdam, Priest Vallon (Liam Neeson), a manos de ‘El carnicero’. Dos décadas más tarde Amsterdam volverá a los Five Points y se ganará la confianza de Cutting antes de llevar a cabo su ajuste de cuentas.

Pero todo esto no es más que la excusa argumental para un apasionante viaje en el tiempo en el que tendremos la suerte de acceder a una de las épocas más bárbaras, fascinantes y pasmosas de la ciudad más famosa de EEUU y verdadero espejo sociológico, auténtica caja de resonancia de corrupciones, anhelos y luchas intestinas de una nación surgida ya bajo el estigma del crimen organizado y con la inmigración como verdadero núcleo vital, como la savia de la que se nutre el país por entero. Scorsese narra todo esto con su habitual estilo (incluso en la batalla mencionada, no obtendremos un espectáculo vistoso y comercial similar a otros del cine contemporáneo, con la música de Peter Gabriel y Nusrat Fateh), con su singularísimo sentido del montaje (siempre en colaboración con Thelma Schoonmaker), con los fabulosos decorados que Dante Ferreti construyó en Cinecittà (tan prolijos y tan vivos que son en sí mismos un personaje más de la película), y dotando al filme de la vibrante energía, de la poderosa tensión dramática tan consustancial de este superdotado cineasta. No hay nada en su construcción que indique una falla de ritmo, o una intromisión por parte de Weinstein o una amputación. Su “crescendo” es impecable y nada se adivina mutilado o amputado en su construcción.

De ello se deriva, como no puede ser de otra manera, que su trío actoral protagonista esté tan bien medido, y que uno de sus tres vórtices, el que representa ese gigante de la interpretación llamado Daniel Day-Lewis, represente una de las más grandes creaciones de la carrera de actor y director, un William Cutting exacerbado, irresistible en su perfidia y animalismo, un señor de la guerra casi invencible para el que Day-Lewis despliega sus dotes más guiñolescas pero sin perder un ápice de fuerza expresiva, sin despegar los pies de la realidad, lo que en sí mismo supone toda una hazaña compositiva. Y sus dos colegas, Leonardo DiCaprio (en la primera colaboración de las muchas que tendría con Scorsese) y Cameron Díaz (en el que puede ser el mejor trabajo de su carrera), aunque evidentemente con menos recursos que el genio que tienen delante, realizan un trabajo entregadísimo, valiente y lleno de vida y de naturalidad. Con ellos tres, y con un elenco de magníficos secundarios (Jim Broadbent, John C. Reilly, Brendan Gleeson), Scorsese nos sumerge en el infierno de un New York que es como un Pandemonium de violencia, un escenario de sangre y fuego que nos retrotrae a ‘El nacimiento de una nación’ de Griffith, o a ‘Octubre’ de Eisenstein, o a ‘Campanadas a medianoche’ de Welles.

Su desolador final, el riesgo que corre Scorsese en cada secuencia, en cada decisión de montaje, la enorme ambición de contar una historia tan épica y tan poco comercial, la incisiva mirada de Scorsese sobre su ciudad y su país, la nítida metáfora de la construcción de una nación que significa esta película, las numerosas escenas y planos memorables que contiene, la portentosa interpretación de Daniel Day-Lewis, la extraordinaria lección de cine que supone su montaje, convierten a este filme en una obra maestra incómoda, excepcional y superlativa, una de las más importantes de su director y por extensión de las más importantes de la historia del cine de Estados Unidos.

Puntuación final: 9,5

3 comentarios sobre “Gangs of New York ★★★★★

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s