El imperio contraataca (The Empire Strikes Back) ★★★★★

Dirección: Irvin Kershner
Guion: Leigh Brackett, Lawrence Kasdan
Intérpretes: Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Frank Oz, Billy Dee Williams, David Prowse, Alec Guinness, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew, Jeremy Bulloch, Kenneth Colley, Bruce Boa, Julian Glover, Denis Lawson, Michael Culver, John Ratzenberger, Michael Sheard

A veces entre la literatura más popular surgen ejemplos magníficos que se elevan muy por encima de los títulos y creaciones de su época, y lo mismo sucede con el cine. Era inevitable, por su gigantesco éxito popular, que ‘La guerra de las galaxias’ (‘Star Wars’, Lucas, 1977), que luego se llamó ‘Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza’, conociera una continuación, e incluso una trilogía, porque además su estilo y tono de aventura folletinesca casi lo demandaba. Lo sorprendente es que contra todo pronóstico superase a la primera entrega en prácticamente todos sus conceptos y que se erigiese como la gran obra maestra de la larga saga (tres trilogías y varios títulos anexos) de esta larga ópera espacial en diversos actos (hay que decir que tampoco era muy difícil ser la más grande, recordando el nivel de muchos de ellos) y una de las películas de aventuras, en general, más hermosas, emocionantes y memorables de la entera historia del cine. Cuarenta años después de su estreno, sigue manteniéndose completamente vigente, pues de sus imágenes emana una épica, un sentido trágico, inefables, irrepetibles, muchas veces imitados pero pocas igualado.

George Lucas, el perpetrador de esta máquina de hacer dinero y vender muñequitos, acabó tan agotado del rodaje del primer título (tercera película que él dirigía), que se juró nunca más volver a ponerse en la silla de director (juramento que rompió en 1999 con ‘La amenaza fantasma’, como todo el mundo sabe, y que debió haber mantenido a tenor de los resultados), cede el asiento a uno de sus maestros, el solvente y astuto Irvin Kershner, y ni siquiera firma el guion final tan solo la historia, dejando que la veterana Leight Brackett (autora nada menos que de varios guiones para películas de Howard Hawks, entre otras) y el recién llegado pero prometedor Lawrence Kasdan escriban esta joya de aventura, cuyo inicio saben enganchar, con descaro e inteligencia, con el soso final de la primera parte, situando como eje del relato el adiestramiento de Luke Skywalker como prometedor jedi, la última esperanza para derrotar a Darth Vader y doblegar de una vez al tiránico imperio galáctico. Es, como tal, un viaje de autodescubrimiento y una historia en paralelo con la desesperada huida de Han, Leia, Chewbacca y los droides de la implacable persecución, precisamente, de Vader y toda la flota imperial.

Lo primero que destaca de esta película es el contundente tono pesimista, funesto y desesperanzado que desde la primera secuencia se instala en la imagen del filme, en claro contraste con el tono festivo y luminoso de la primera película, que por mucho que contase aventuras a veces siniestras, estaba presidido por el optimismo. Aquí no hay nada de eso. La hazaña que supuso la destrucción de la Estrella de la Muerte parece ahora una victoria pírrica, con los rebeldes desperdigados y la base situada en un remoto y helado planeta al que pronto acuden los imperiales para machacar sin piedad lo que queda de ellos. Y ante tal ataque, los rebeldes, por mucho que entre ellos se encuentren Han, Leia o el propio Luke, poco pueden hacer salvo huir. No hay una pugna entre iguales, sino la constatación del poderío imparable del Imperio y de la debilidad crítica de los rebeldes. Y tras esa batalla, que más bien es una masacre, el grupo de amigos se verá dividido, con Luke tomando su propio camino (después de su visión, en el desierto helado, de Obi-Wan, que le exhorta a ir a Dagobah a buscar al maestro Jedi que le instruyó a él), y con Han Solo entrando a la desesperada en un campo de asteroides para no terminar capturado por el gran enemigo.

Lo segundo que destaca, y de manera muy notable, en esta maravillosa película, es su construcción dramática, que alberga una progresión, un ‘crescendo’ emocional absolutamente perfecto, contando en paralelo la historia de Luke y de Han, Leia y el resto, de tal forma que la unión final de ambas historias parece casi predestinada (así se lo indica Yoda…), y ninguna de las dos historias pesa más que la otra. Luke habrá de aprender los caminos de la fuerza (de hecho esta película, más que ninguna otra en la saga, es la que asienta los preceptos básicos de su mitología) de la mano de su singular maestro, y Han Solo y Leia (que cada vez sienten una atracción más grande el uno hacia el otro) se limitarán a seguir con vida un día más, en algunos de los escenarios más impresionantes que se han visto en el cine de fantasía, terminando, ambas historias, en el aparentemente bucólico, aunque en realidad siniestro y fatídico, enclave de la Ciudad Nube. Es esta la película ‘Star Wars’ con decorados y ambientes más trabajados, creativos y profundos. Todos ellos (el planeta helado, Dagobah, Ciudad Nube, incluso el enorme asteroide en el que se esconde el Halcón Milenario) albergan una vida y una sensación de realidad de la que carecen, por desgracia, tantos ambientes de películas más modernas, creados por CGI (incluidas otras películas Star Wars), lo que dota a la película de un realismo del todo convincente.

Si añadimos a todo esto que posee una fotografía superlativa de Peter Suschitzky (que crea para la película esa iluminación apagada, aunque nítida, que abunda en el aplastamiento anímico del espectador, además de sabios claroscuros para conseguir que la imagen posea una profundidad y una densidad digna de elogio) y la que probablemente sea la mejor BSO de John Williams para toda la saga, nos daremos cuenta de que todo funciona en ‘El imperio contraataca’, y que por mucho que los busquemos es muy difícil encontrarle fallos o decisiones cuestionables a este relato casi operístico, en el que el gran combate final entre el bien y el mal (y la famosa revelación final de Darth Vader) no será épico ni glorioso, sino tenebroso, por momentos terrorífico, desesperanzado y brutal, con Luke Skywalker, una vez más, haciendo lo que puede, que no es mucho, contra el lado oscuro de la Fuerza, y de nuevo huyendo ante el aplastante poder de Darth Vader, quedando malherido pero por lo menos un poco mejor que el atribulado y apaleado Han Solo.

Existen momentos, imágenes, en esta película, que dejan con la boca abierta al cinéfilo más avezado. Imágenes tales como el modo en que la estrella se asoma al horizonte del planeta cuando se llevan prisionero a Solo, pero por fin eclosiona en toda su intensidad cuando vuelan tras su captor; o la despedida entre Han y Leia, de un romanticismo arrebatador; o la larga huida por los vericuetos rocosos del campo de asteroides; o el momento en que el grupo de compañeros descubre que no es en el interior de una cueva, precisamente, donde se han metido…; decenas de hallazgos visuales, conceptuales o narrativos que el bueno de Lucas jamás podría haber creado, pues es un gran imaginador de mundos pero un cineasta bastante limitado… todo ello destinado a maravillar con nobleza al espectador, a hacerle creer que la grandeza de la aventura es eterna y a que no se trata de triunfar, sino de luchar aunque todo parezca perdido.

Puso el listón muy alto esta obra maestra, y los responsables de la saga, con Lucas a la cabeza, se lo pusieron muy bajo a sí mismos, con una pobre continuación de la historia y capítulo final de la primera trilogía en la torpe, sosa y olvidable ‘El retorno del Jedi’ (‘Return of the Jedi’, Marquand, 1983), que parece una buena película de fantasía en comparación con la muy mediocre trilogía que firmó veinte años después y que podría haberse ahorrado, que sin embargo no fue, por desgracia, el final de esta larga saga. Ahora Lucas está retirado, ‘Star Wars’ está en manos de Disney y la gran aventura se encuentra cada vez más depauperada y trasnochada, pero las grandes aventuras de todos los tiempos quedaron ahí para regresar a ellas una y otra vez y alcanzar la felicidad absoluta, por muy luctuosos que sean sus eventos, durante dos horas en las que el universo se pliega sobre sí mismo y nos hace volar y creer que la Fuerza puede unir todas las cosas vivas para alcanzar el equilibrio.

Puntuación final: 9

8 comentarios sobre “El imperio contraataca (The Empire Strikes Back) ★★★★★

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