Terminator (The Terminator) ★★★★★

Dirección: James Cameron
Guion: James Cameron, Gale Anne Hurd
Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Biehn, Paul Winfield, Lance Henriksen, Rick Rossovich, Bess Motta, Earl Boen, Dick Miller, Bill Paxton, Franco Columbu, Brian Thompson, Brad Rearden

‘Terminator’, cuya traducción literal sería ‘Terminador’ o ‘Exterminador’ (aunque convendremos en que suena bastante menos interesante o imponente que el título anglosajón original, de ahí que quitáramos el «The» para su distribución nacional), podría haber sido perfectamente uno de esos títulos de videoclub, de serie B (o mejor dicho, de serie Z) que tanto proliferaban en los años ochenta y noventa: filme de tiros y acción, tío cachas en la portada armado con un buen pistolón, bastantes efectos especiales, y sobre todo un argumento enrevesado donde los haya. Viajes en el tiempo, máquinas asesinas, futuros distópicos, un héroe salvando a una improbable heroína… Sin embargo es un verdadero hito del cine: una de las películas más importantes de su tiempo y uno de los títulos clave en la historia de la Sci-Fi. ¿Como es posible esto? ¿Qué elementos, qué cartas juega Cameron para que una película destinada a consumo palomitero acabe trascendiendo por mucho su aparente categoría?

Porque además, el aspecto visual de la película, en muchos momentos, no podemos decir que ayude. Es cierto que con el ajustadísimo presupuesto (más bien ridículo) no podían hacer mucho más (y bastante que rodaron la película en 35 mm…), pero no podemos decir que en el filme abunden planos de gran destreza visual. Por otra parte, su complejo argumento amenazaba con derrumbarse como un castillo de naipes, porque en realidad son dos historias en una: los ordenadores y otras máquinas inteligentes toman el control del mundo y se proponen exterminar la raza humana (lo que ya de por sí daba para una película), pero las máquinas no consiguen prevalecer por culpa del líder de la resistencia humana, de modo que crean una máquina del tiempo (!), y envían a una cyborg asesino con aspecto humano (!!), para matar a la madre de ese líder antes de que nazca y así librarse de él en el futuro (!!!). Un verdadero galimatías que exigía un guionista y director de fuste para llevarlo a buen puerto y evitar el más absoluto de los ridículos.

Y ese director, hoy mundialmente conocido, no tenía lo que se dice una gran carrera detrás. Tres años antes había tomado las riendas (a mitad de producción), del rodaje de ‘Piraña 2: los vampiros del mar’ (‘Piranha 2: The Spawning’, 1981), y a tenor de los resultados hizo bien en renegar siempre de ella y en considerar a ‘The Terminator’ (1984) su verdadera primera película. Y en este casi debut se demostró como un avezado y poderoso director, un talento increíble que se mostraba al mundo escribiendo y dirigiendo esa enmarañada historia, olvidándose de su escasísimo presupuesto y filmando un filme imprescindible en la historia del cine. ¿Cómo conquistó esta gran cima? Haciendo fácil lo difícil y con una casi suicida confianza en sí mismo.

Lo primero que vemos son imágenes del futuro: una tierra devastada, por cuyos cielos vuelan máquinas asesinas (animadas en stop-motion), y cuyo suelo está sembrado de calaveras humanas. Una leyenda nos explica levemente lo sucedido: «las máquinas emergieron de la devastación nuclear y la guerra contra ellas duró décadas, pero la batalla más importante tendría lugar en el presente, esta noche…». Con gran sencillez expositiva, Cameron nos sitúa en el mundo más espeluznante posible, más desesperanzado que imaginar quepa, y nos traslada a un L.A. actual al que llegan, tras una breve tormenta de relámpagos, dos individuos por separado (interpretados por Arnold Schwarzenegger y Michael Biehn. Tras la presentación de ambos, nos presenta a la tercera en discordia: Sarah Connor. En realidad es una película de choque de caracteres, cada uno de ellos representando un rol casi operístico en la trama: el monstruo/villano, el hombre/héroe, la mujer/madre del futuro. No sabremos muy bien lo que está sucediendo, hasta que en la escena clave (y una de las mejores de la película, ver foto arriba), se reúnan los tres por primera vez.

Porque de sencillez hablamos: a pesar de la muy enrevesada trama, Cameron narra la película con una simplicidad absoluta. Al final se resume en dos personas, huyendo de un cyborg con aspecto humano y que es imparable. Esa es una de las razones de que este filme atrape de una forma tan poderosa. Cameron lo narra, además con una gran intensidas, resultando extraordinariamente convincente, incluso en la única escena técnicamente mal hecha, aquella en la que el cyborg se cura a sí mismo (¡se nota demasiado que es un muñeco!), pero que está incrustado en el tono sombrío y fatalista que preside todo el filme, en el que Cameron se va poniendo a sí mismo retos narrativos, para posteriormente resolverlos, uno por uno, sin darse ni la menor facilidad a sí mismo.

Por ejemplo: el héroe de la historia, Kyle, que viaja en el tiempo para evitar que Sarah Connor, y por extensión su hijo, sean borrados de la existencia, ha de enfrentarse a dos retos: además de salvarle la vida a Sarah, ha de convencerla, ha de explicarle lo que está ocurriendo y por qué le persigue ese individuo de aspecto normal pero que se levanta aunque le acribilles. Y ha de hacerlo…¡al mismo tiempo que huye con ella! Un director mediocre o más convencional lo habría hecho en una pausa de la huida, en un intermedio algo más calmado. Pero Cameron no. Una de las enormes fortalezas de ‘The Terminator’ es su inefable realismo: somos todos Sarah Connor y todos reaccionaríamos, ante esos acontecimientos tan brutales, de la misma forma que ella. Nuestra empatía con el personaje es inmediata. Y cualquiera, a pesar de todo, desconfiaría de Kyle. Era imprescindible, por tanto, narrar así estos hechos. Y ni siquiera cuando por fin la convence, ella está del todo segura. Son detalles como estos, que además revelan un gran trabajo con los actores, los que hacen volar la película muy por encima de la media.

Además, en el fondo de la película, existe una historia de amor, inevitable, entre Kyle y Sarah, que en cualquier otra película sería poco creíble, forzada y sentimentaloide. Pero aquí no. Y no lo está porque la secuencia en que Kyle le explica por qué viajó en el tiempo está magistralmente escrita, interpretada y dirigida. Es un momento irrepetible, que además demuestra que Cameron no es solamente uno de los más imponentes directores de acción y aventuras, sino que domina otros tonos y estilos narrativos. La conexión del espectador con los dos personajes, en el tramo final de la película es absoluta, y ello por la experta dirección de actores y la fuerza narrativa de este gran hombre de cine.

Contaba Cameron que tuvo un sueño, un tiempo antes en Roma, en el que se veía al endoesqueleto emergiendo de las llamas detrás de los dos fugitivos. En realidad, las imágenes de Cameron son tremendamente sencillas y poderosas. Es imposible olvidar esa secuencia en el fuego, de un horror y un pesimismo aplastantes. Sus imágenes son líricas, destinadas a producir una profunda impresión, como aquella en la que la fotografía de Sarah se funde, en las llamas con su rostro dormido. Funciona tan bien que al verla por vez número veinte o cuarenta no pierde ni un ápice de su verdad y su fuerza. El cine de Cameron no participa de grandes teorías ni elaborados y barrocos estilos, sino que de alguna forma evoca lo esencial del cine: imágenes en movimiento, tanto en secuencia de acción portentosas como en el movimiento interno de los personajes y de las imágenes que forman la secuencia. Un movimiento con (dicho de otra forma, una conmoción) sus temas, sus personajes. Cameron, pese a su inexperiencia, quería hacer la película de robots definitiva. Y lo logró, por su mezcla de capacidad de conmoción y conocimiento de los mimbres de un género al que él ama y del que es el máximo exponente en toda la historia del cine.

‘The Terminator’ es una obra maestra, una de las tres absolutas que Cameron realizó dentro del género Sci-Fi, que no solamente nos habla del peligro de perder el control de la inteligencia artificial, sino que es un alegato en contra de la carrera armamentística, especialmente la nuclear (no olvidemos que es un filme de 1984, plena era Reagan), que demuestra que se puede hablar de grandes cosas desde lo más pequeño, desde la anécdota de una pareja escapando de la muerte. Es es el poder de la Sci-Fi y es el poder del cine y del arte narrativo en general.

Siete años después llegó su inevitable secuela. Una secuela que al mismo tiempo es un remake y una puesta a punto. Y pese a las voces discordantes, fue otro gran triunfo de este director, partiendo de las bases de su filme inicial, y llevándolas aún más lejos, explorando una vez la relación entre los personajes, pero eso es tema de otra crítica. Para terminar decir que la saga continuó en otros 4 títulos además de los dos primeros, a cada cual más mediocre, inane y hasta absurdo. Podría haber sido la gran saga de sci-fi de todos los tiempos, pero solamente sus dos primeras películas son filmes gigantescos, y el resto no vale la pena ver más de una vez, lo que es otra prueba de la complejidad de hacer un filme que para cualquier que no haya visto, es una película de videoclub.

Puntuación final: 9,5

13 comentarios sobre “Terminator (The Terminator) ★★★★★

  1. De acuerdo en todo, pero el exitazo de taquilla no se debe solo a las cosas que muy bien mencionas en tu profundo análisis, Se debió básicamente en mi humilde opinión al papel bien desempeñado muy apropiado y que ni pintado para Arnold, dadas sus escasas capacidades interpretativas, de cachas invencible , bastante novedoso hasta la fecha en su planteamiento de super héroe de nuevo tipo lo cual le catapultó a la fama, (cualquier tonto se identificaba bien con Schwarzenegger que yo recuerde hasta cuando mas tarde se metió en política), en cualquier caso hace siglos que la vi y ya mis recuerdos son borrosos pero creo que no repetiré con tantas que tengo pendientes. Un saludo.

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