Mud ★★★★

Dirección: Jeff Nichols
Guion: Jeff Nichols
Intérpretes: Matthew McConaughey, Tye Sheridan, Jacob Lofland, Reese Witherspoon, Sam Shepard, Ray McKinnon, Paul Sparks, Bonnie Sturdivant, Sarah Paulson, Michael Shannon, Joe Don Baker, Stuart Greer

Durante más de una década parecía (porque en realidad así era) que el único heredero de la mirada, el talento y el ímpetu narrativo de los que revolucionaron el cine en los años setenta y fueron bautizados como el Neo Hollywood (los Coppola, Scorsese, De Palma, Spielberg, Lucas…) era el portentoso Paul Thomas Anderson. Pero resultó que el director de ‘Boogie Nights’ (1997) o ‘Punch-Drunk Love’ (2002), no estaba solo, porque a finales de la primera década de este siglo surgió otro guionista-director con cosas que decir, con mirada y estilo propios, con cine en las venas: el oriundo de Arkansas Jeff Nichols, y otro digno sucesor de los más grandes directores del último medio siglo, que ha ido confirmando su talento y su voz película a película, sin grandes divismos, sin perder jamás su libertad, sin escuchar los cantos de sirena de los que quieren que rebaje su cine. Y su tercera realización, ‘Mud’, es buena prueba de ello.

Modélico relato de iniciación, auténtica aventura de descubrimiento, esta ficción es ante todo la historia de dos chavales, sobre todo la del mayor de ellos, Ellis, y la extraña amistad que traban con un misterioso y a su manera fascinante fugitivo que se hace llamar Mud, del que poco más llegan a saber (al igual que el espectador), salvo que unos tipos muy peligrosos andan detrás de él y que tiene que encontrar la manera de reunirse con el amor de su vida para huir juntos. Ambos chavales, que viven en casas ruinosas y llevan una existencia cercana a la marginalidad, salen una tarde en barca por las marismas de su región y dan a parar a una isla en la que descubren primero un bote en lo alto de unos árboles, y después al dueño de ese bote, interpretado por Matthew McConaughey, con el que sentirán, principalmente Ellis, una afinidad absoluta.

Todo esto está contado por Jeff Nichols, a la sazón guionista en solitario de la película, con gran inteligencia y sagacidad, casi como un cuento de hadas sórdido, respetando desde el principio hasta el final el punto de vista de Ellis, que es el más interesante y atormentado de los dos hermanos, valiéndose de él para establecer una reflexión sobre una idealización y el posterior desencanto, mostrando los procesos internos del muchacho con una maestría poco común, haciendo suyos los sentimientos de este personaje y elaborando casi una mítica a su alrededor, haciendo de Mud el ideal y al mismo tiempo la perdición de una mente todavía tan impresionable, narrando el relato con un tono cercano a lo elegíaco, valiéndose de los grandes espacios de la ribera del Mississippi, un ambiente de gran densidad sureña, que recuerda tanto a Faulkner como a Mark Twain.

La luminosidad de los exteriores, esa especie de Arcadia cerrada en sí misma, poblada de criaturas solitarias, violentas y desamparadas, está captada por la cámara de Nichols con serenidad y aparente sencillez, asumiendo la mirada de Ellis, del maravilloso niño interpretado por Tye Sheridan, que obtendrá con Mud una figura paterna que nunca tuvo, un amigo capaz de hacerle sentir más hombre y más valiente, y casi un dios al que emular. Nichols narra los encuentros entre los dos hermanos y el fugitivo como si se tratasen de sueños, en algunos momentos, en otros como si se tratase de un fantasma, o de un ser casi mitológico, ubicuo, que poco a poco se va tornando un ser humano tremendamente imperfecto, egoísta, incluso mezquino. Nichols hermanará a Mud con su bote, el que necesita para huir de allí y que es casi como su hogar y al mismo tiempo su cascarón y la imagen perfecta de su interior: un ser tan frágil y perdido como el propio Ellis. Y sólo cuando esté a punto de suceder una catástrofe, Mud saldrá de la isla y mostrará un poco de la humanidad que parece querer negar a todos, incluso a sí mismo.

La amistad de Mud, su inspiración, le valdrá a Ellis para descubrir la violencia y el sexo, sobre todo en la imagen de su primer amor, que unirá ambos elementos de un modo trágico. Objeto de deseo al principio y decepción absoluta después, su primer amor se burlará de él del modo más humillante posible, y de esa manera Nichols une admirablemente los destinos de Ellis y Mud, pues su héroe también se verá despreciado por su musa, la esquiva, al mismo tiempo etérea y carnal Juniper, magníficamente interpretada por Reese Witherspoon. Un amor fou que terminará mucho peor que con una ruptura o una tragedia: lo hará con la clarividencia de la verdad, de que nunca debieron estar juntos y de que no van a intentar más vivir esa historia peligrosa, romántica e imposible. Mud, el personaje y su historia con sus perseguidores y con su amor perdido, es la película dentro de la película que Ellis vive en primera persona, espectador privilegiado que, como nosotros, atravesará el fuego para adquirir la madurez y el conocimiento.

‘Mud’ es un filme magnífico y casi hipnótico, absolutamente convincente e inolvidable, con un Matthew McConaughey directamente extraordinario, que da la medida del talento de Jeff Nichols, uno de los directores estadounidenses con más futuro del panorama actual. Esperemos que siga siendo tan libre, tan personal y tan valiente como hasta ahora.

Puntuación final: 8,0

2 comentarios sobre “Mud ★★★★

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